El hikikomori y las mesas antisociales

El hikikomori y las mesas antisociales

En la mayor parte de las culturas universitarias, acabar las clases y salir disparado hacía la cantina para disfrutar de unos momentos de esparcimiento con los amigos es motivo de gozo y satisfacción. Menos en Japón, donde ir a comer con los compañeros de clase puede llegar a ser una situación incómoda.

Y es que son los propios estudiantes japoneses, conocidos por la timidez y concentración en sus asuntos, han solicitado en varias universidades evitar socializar con sus semejantes a la hora del almuerzo.

Así que las universidades de Kyoto y Kobe ya han reemplazado las mesas habituales de las cafeterías por los llamados “puestos solitarios”, con separadores de 50 cm de alto en el centro, donde los estudiantes pueden degustar sus viandas mirando al blanco infinito del panel y no a los ojos de la persona que tienen enfrente.

Estos asientos solitarios son conocidos como boochi seki (boochi sería una especie de “forever alone” japonés) y han llegado a ser muy populares entre los estudiantes, mientras empiezan a extenderse por las cafeterías universitarias de todo el país.

El concepto puede parecer un poco extraño a los ojos occidentales, pero no olvidemos que estamos hablando de Japón, un país famoso por sus numerosos casos de fobia o ansiedad social entre los jóvenes, como demuestran los hikikomori, personas que viven aisladas en sus habitaciones sin salir siquiera a comer con sus padres los domingos. Ya no digamos compartir bocadillo con un compañero de clase.

Lo extraño es que sea la propia universidad, y la sociedad japonesa en general, la que tira piedras sobre el tejado educativo de la sociedad y potencie este, que tanto daño está haciendo a la salud mental de los jóvenes japoneses.

Vía: Cookingideas